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Posts Tagged ‘Gabriela Yepes’

Me gustaría finalizar  este año con una lista de lo que considero los documentales que más he disfrutado durante este década. Quiero destacar que ha sido una década muy interesante para la producción documental peruana, en donde el incremento de producción, festivales, muestras y espacios de visionado se han incrementado de manera considerable[1]. Sobretodo luego de los noventas en donde casi no existe.

Mi selección tiene una particular preferencia por el documental de autor, en donde la subjetividad y la mano del realizador (ya se frente a cámara, con una voz en off o a través de la puesta en escena) se ve claramente en el producto final y en el dialogo que busca entablar con su espectador. Pero también incluyo algunos documentales de gran factura, que siendo mas clásicos han logrado atraparme ya sea por su temática o propuesta cinematográfica.

No escojo 10 ni 5 ni 20. Es una lista completamente subjetiva, tan solo enumero los que más he disfrutado[2]:

 

"Solo un cargador" de Juan Alejandro Ramírez

“Entre vivos y plebeyos” de Matías Vega (2002)

“Un día” de Leonardo Sagástegui (2003)

“Solo un cargador” de Juan Alejandro Ramírez (2003)

La espera de Ryowa” de Raúl del Busto y Cinthia Inamine (2004)

“Camino Barbarie” de Javier Becerra (2004)

“Más tuertos que muertos” de Victor Casquero y Antonio Valenzuela (2004)

“Alias Alejandro” de Alejandro Cárdenas (2005)

“El perdón” de Omar Quezada (2006)

“Tambogrande” de Ernesto Cabellos y Stephanie Boyd (2006)

“Los gigantes, Alcibiades y el bosque de piedras” de Miguel de la Barra (2006)

“Vivir es una obra maestra” de Gabriela Yepes (2007)

“Conversations II” de Marianela Vega (2007)

“Sueños lejanos” de Alejandro Legaspi (2007)

“Checkpoint rock: Canciones desde Palestina” de Javier Corcuera y Fermin Muguruza (2009)

“Signo generador” de Adriana Ugarte (2010)

“Reminiscencias” de Juan Daniel Fernández (2010)

"Tambogrande" de Ernesto Cabellos y Stephanie Boyd

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"Vivir es una obra maestra"

El documental no es solamente informativo, didactico, instructivo y para muchos aburrido[0]. Esa visión enclaustrada de documental viene desapareciendo paulatinamente en los ultimos 30 años y conforme se vayan conociendo propuestas diferentes y arriesgadas, esta nueva vision ira llegando a más espectadores.

He disfrutado profundamente la honesta aproximación que Gabriela Yepes a hecho a Jorge Eduardo Eielson en su documental, la realizadora va más allá de contarnos quién es Eielson, cuando nació, donde estudio, como fueron sus primeros años de estudios. Él que desea saber toda esa información puede googlearla o sacar su Larousse ilustrado y leerlo. Gabriela, como autora, se pone frente a cámara y nos cuenta un punto de vista único y particular, el de ella y la relación que llego a tener con Eielson en esos pocos meses de comuniación a distancia que entablaron, esto no lo podemos encontrar ni en google, ni el Larousse, ni en ningun otro sitio, es por ello tan valioso dicho testimonio.

Este tipo de documental, Bill Nichols lo define como modo participativo, en donde la presencia del director se hace más presente y es él quien a través de su visión de la realidad nos va guiando por su experiencia y visión de la vida. La subjetividad es muy clara, como dice el teórico Antonio Weinrichter[1] se pasa del documental clásico en donde se dice “El mundo es así” por el subjetivo en donde se dice “Yo digo que el mundo es así”. El documentalista actúa, ya sea interviniendo con su propio cuerpo o con una voz en off, pero este esta claramente presente en el film, en donde a diferencia del participativo en donde el dialogo es con el actor social o personaje en este caso el dialogo, a quien esta dirigido el film es con el espectador.

Esta presencia del yo, Pablo Piedras[2], la divide a su  vez en tres formas diferentes: a) la propiamente autobiografía, “una cercanía extrema entre el objeto y el sujeto de la enunciación”, b) Los relatos de experiencia y alteralidad, donde el feedback entre la vivencia del realizador y el objeto de enunciación permite observa que “la experiencia y percepción del sujeto enunciador profundamente conmovida y el objeto del relato resignificado al ser atravesado por un mirada fuertemente subjetivizada” y c) ”los relatos epidérmicos”, en donde la primera persona esta débilmente vinculada a la historia. Pablo Piedras resume las tres de la siguiente manera: “un sujeto que habla sobre si mismo, un sujeto que habla con el otro y un sujeto que habla sobre el otro”

Como vimos antes  “Conversartions II“de Marianela Vega pertenece a la forma a, la apuesta autobiográfico, mientra “Vivir es una obra maestra” sería la b, donde Yepes filtra toda información y conocimiento sobre Eielson y lo comparte con nosotros. Es ella la que nos cuenta la historia, de manera clara y completamente personal. Ricardo Bedoya dice en relación al documental: “En sus veinticinco minutos de duración, Gaby Yepes apunta un diario sobre su relación con el artista lejano. Es una relación marcada por la timidez, la distancia y el respeto. Epistolar primero y telefónico después, el vínculo tiene algo de remoto, quebradizo, marcado por una imposibilidad. Asistimos al desencuentro del entusiasmo de una mujer joven y admiradora de una obra bella, y al testimonio de la discreción de un hombre mayor y secreto que, sin dejar de ser amable, protege su privacidad y lo que él considera el origen misterioso de su motivación creativa”[3].

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5. LOS NOVENTAS: UN NUEVO INICIO

En 1993 la ley de cine 19327 pasa a mejor vida, con lo que la producción nacional sufre un fuerte golpe. La nueva ley se tardaría unos cuantos años en entrar en vigencia, mientras tanto ya sin salas comerciales y un presupuesto adecuado para realizar cortos en 35 mm, tanto jóvenes realizadores como algunos con experiencia ven al video analógico como una opción.

Pero el video llega al Perú unos cuantos años antes[1]. Jorge Delgado me comenta que realizó su primer trabajo en video en 1979 “Canta Libre” junto a Pancho Adrianzén, en blanco y negro, y desde entonces siempre ha estado relacionado al video, pasando por el Beta, ¾, SVHS, V-8, Hi-8[2]. Es por eso que para él la llegada del digital es tan solo parte de esta evolución natural. Y es que hay todo una movida  latinoamericana del video y el Perú forma parte de ella[3].

"Los hijos del Orden" de José Antonio Portugal y "Perú: Presos Inocentes" de Javier Corcuera

Lamentablemente son muy pocos lo que ven al video como una opción para seguir produciendo. Y es que si no fuera por la actividad videistica que se da en los noventas no se hubiera realizado casi ninguna producción audiovisual de corto o mediano aliento.  Son los Organismos No Gubernamentales (ONG) que promueven la realización en cintas magnéticas, por lo que algunos cineastas se volcaron al medio. Por otro lado muchos jóvenes empezaron a producir independientemente,  festivales de videos como el Festival Nacional de Video y TV local, organizado por La Videoteca (Convenio AVL, ICD y Kantu) o los que organizaba el Grupo Calandria, eran espacios significativos para que estos empeñosos realizadores mostraran sus trabajos, los cuales en su mayoría eran ficciones o videoclips.

Durante estos años se fueron generando espacios alternativos de proyección, algunos de ellos hasta ahora ofrecen esporádicas proyecciones de videos como El Cinematógrafo, El Centro Cultural Ricardo Palma, El Ekeko, El Centro Cultural de España mientras que en la Noche de Barranco, esta esporadicidad se ha convertido, ya hace casi 10 años, en todo un ciclo de video joven ya institucionalizado, llamado “La Noche de los Cortos”.

Durante los noventas la presencia del documental fue escasa, pero cabe destacar los esfuerzos denodados de José Antonio Portugal por seguir dedicándose al documental, pese al cambio de reglas en el juego. Presentó “El hablar de las mujeres” (1994) “Los Hijos del Orden, Jóvenes en Tiempo de Violencia” (1995) y “Vergüenza” (1995), entre otros[4]. Por otro lado, se pudo apreciar los primeros acercamientos, allá por 1994, de un ahora consagrado, Javier Corcuera a este genero: “Tanguito en lavapies”, “Al pueblo cubano…” y “Cien días de ocupación”, pasarían prácticamente desapercibidos en Centro Leon Tolstoi, en donde se realizó la exhibición. Dos años después nos mostró “Perú: Presos Inocentes”. Dentro de la producción en video caben también mencionar “Nuestra Gente” de Andres Cotler (1994), “Elena Izcue: La armonía silenciosa” de Nora de Izcue (1998), “Hijas de la Violencia” de Maria Barea (1998)[5], entre otros[6].

"Hijas de la violencia" de María Barea y "Vergüenza" de José Antonio Portugal

En estos años tambien se dan los primeros trabajos de tres prestigios@s documentalist@s peruan@s que viven en el extranjero y en cuyas poducciones ahondaremos más adelante. Ell@s son Mary Jimenez, Heddy Honigmann y Juan Alejandro Ramírez. Filmografías que hemos tenido la suerte de poder apreciar por las Muestras de Documental Independiente de DOCUPERU o en el  Festival de Lima de el CCPUCP.

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