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Archive for 30 marzo 2012

Alejandro Legaspi, miembro fundador del Grupo Chaski, dirige en el 2007 Sueños Lejanos, a partir del cortometraje Encuentro de hombrecitos (1987). En este nuevo documental, Legaspi nos narra las historias del “Gringo” y el “Negro”, dos niños de condición muy humilde que trabajaban en el mercado mayorista de frutas, pero que luego tomaron rumbos muy distintos al crecer. A través de sus vidas y experiencias, el director hace un recuento de aquellos veinte años de grandes cambios socio politicos que vivimos en el Perú.

Son treinta años que cumple el Grupo Chaski, y Sueños Lejanos es, por el momento, el último largometraje que han producido. He tenido la suerte de encontrarlo on line y lo comparto con uds en sus cuatro partes. Saludos y felicidades en su aniversario a todos los Chaskis.

Sueños Lejanos de Alejandro Legaspi

52 min, 2007

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Con Miss Universo en el Perú, mediometraje documental comienza sus actividades el Grupo Chaski, compuesto por Fernando Espinoza, Stefan Kaspar, Alejandro Legaspi, Marita Barea y Fernando Barreto (luego se incorporan Susana Pastor y Rene Weber). Este colectivo cumple este mes de marzo 30 años dedicados al campo de la producción y difusión audiovisual orientada al fortalecimiento de valores sociales y culturales.

El pasado lunes 25 de marzo comenzó la celebración de este aniversario en la Sala Luis Miró Quesada con la proyección de Margot, la del circo, Miss Universo en el Perú y un conversatorio con Stefan Kaspar. Este lunes 2 de abril continua con Retratos de  Sobrevivencia y conversatorio con René Weber. El lugar es nuevamente la Sala Luis Miró Quesada Garland, Av. Larco con Diez Canseco, Miraflores. Hora: 7.30 pm.

Aprovechando que algunos trabajos de Chaski estan on line, los comparto en este post. Cabe mencionar que la calidad de la imagen no es la mejor, pero considero que es importante conocer la labor de tan importante colectivo y la mejor forma es viendo su trabajo.

Miss Universo en el Perú (1982)

Camino de Liberación (1985)

Encuentro de hombrecitos (1987)

Para mayor información sobre Chaski:

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En setiembre del 2010, se dictó en la Fundación Telefónica un taller a cargo del artista holandés Aernout Mik, llamado “Del objeto hallado y no proporcionado“. Se les proporcionó a los participantes material de archivo de la marcha de los 4 suyos, los cuales en 6 días produjeron un variado abánico de cortometrajes.

Las películas de metraje encontrado o Found footage, cuyo origen podemos rastrearlo en el constructivismo soviético de los años veinte, pasando por el cine experimental norteamericano de los años sesenta, forma actualmente parte del documental contemporáneo, en donde la utilización del material de archivo se realiza con el fin de producir un efecto de verosimilitud histórica, un manejo más experimental o buscar una reflexión al ser reexaminado desde la apropiación, el desmontaje y la recontextualización.

A continuación dos interesantes trabajos producto de dicho taller:

Propaganda Décimo Aniversario de Cristian Alarcón Ismodes

2 min, 2010

Las memorias son resultados (siempre parciales) de batallas desiguales. los medios masivos a través de sus noticieros y sus programas de entretenimiento nos brindan plantillas bajo las cuales organizar y releer los pedazos de realidad que creemos recordar. ¿qué pasó en julio del 2000? ¿por qué estábamos en la calle y quienes ganaron?

El video realizado propone una relectura de la historia en un escenario donde la marcha de los 4 suyos fue un acto fallido y como 10 años después aquel régimen dictatorial celebraría su continuidad en el poder encargando una pélicula de celebración por aquella victoria, de la cual este video sería el trailer.

Los padres de la patria de Javier Becerra Heraud

5 min, 2010

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Este  3 de abril se estrena en el Centro Cultural PUCP el largometraje documental  Tren de juguete dirigida por Rómulo Franco Ruiz – Bravo y producida por la Asociación  Emergencia Audiovisual.

Este documental obtuvo uno de los premios otorgados por Conacine para largometrajes documentales en el año 2008, así como un reconocimiento especial de la fundación holandesa Jan Vrijman. Durante su desarrollo fue seleccionado para participar del Forum Doc Buenos Aires y del Doculab Guadalajara.

Tren de juguete es un viaje documental por peculiares historias  de peruanos que por razones muy diversas vieron  cruzadas sus vidas por  un largo período de construcción de un tren eléctrico para la ciudad de Lima. Un recorrido acompañado por singulares cápsulas de material de archivo que nos ayudan a recordar una a una las promesas que durante 25 años se hicieron en torno a esta construcción. Vale la pena tener en cuenta que hasta hoy se han construido de 22 de los 236,88 kilómetros que componen el plan original que consta de 7 líneas.

Tren de Juguete seguirá proyectandose en diferentes salas alternativas en los siguientes meses. Esta primera proyección  para prensa y público en general es martes 3 de abril a las 10:30 am en la Sala Azul del CCPUCP.


Tren de juguete

Año: 2011
Dirección: Rómulo Franco
Producción: Carolina Denegri – Emergencia Audiovisual
Edición: Antolín Prieto
Sonido: Willy Ilizarbe

Personajes: Enrique Tinoco, Gloria Limajorge, Jaime Lecca, Jenrry Soto, Jorge Totocayo, José Oscar Limo Perez, Juan Luis Dammert, Nestor Soto, María Elena Mandino, Camila Bustamante

Sinopsis: En el año 1985, Alan García fue elegido presidente del Perú y prometió un tren eléctrico para la ciudad de Lima. En el año 2011 se inauguró un tramo de la línea 1, es decir 22 de los 236.88 kilómetros que componen las 7 líneas del plan original. Durante estos 25 años el tren sirvió para diversos propósitos muy diferentes del de transportar pasajeros. Alguien le compuso una canción, otros se casaron dentro de sus vagones, entusiastas artistas pintaron murales en las inconclusas columnas, una joven inició una intervención artístico urbana en su honor y un hombre soñador lo condujo en solitario todos los viernes para evitar su deterioro. Así pues, muchas vidas e historias fueron cruzadas por los rieles de este inconcluso tren. Aún quedan 163 estaciones por construir y muchas razones para exigir que las promesas no se diluyan en el tiempo.

Los amigos de Cinencuentro entrevistaron al director y productora del documental en este link


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El realizador cusqueño Luis Figueroa Yábar falleció en la madrugada del domingo 18 de marzo, a los 83 años de edad. Comparto con uds un texto redactado por Alonso Quinteros, profesor de la Maestría de Antropología Visual de la PUCP, y un extracto de uno de sus documentales El cargador

En el corpus cinematográfico del cineasta cusqueño Luis Figueroa Yábar, se encuentran varios de los filmes, entre ficciones y documentales, mas emblemáticos de la cinematografía peruana, en los que por primera vez se le da cabida y se encara la representación del mundo andino, de sus costumbres, de la lengua quechua y de su cosmovisión.  La película Kukuli realizada en colaboración con Eulogio Nishiyama, César Villanueva y Hernán Velarde , integrantes del Cine Club Cuzco, plasma una particular mirada indigenista en la adaptación cinematográfica que hace del mito del ukuku, del Oso Raptor, ambientada dentro de la festividad de la Virgen del Carmen en Paucartambo.  Esta película es quizás la mas conocida junto con sus otros largometrajes que en su mayoría han sido adaptaciones literarias, como Los Perros Hambrientos y Yawar Fiesta.  Sin embargo, Figueroa colaboró desde el tiempo del Cine Club  Cuzco en la producción de varios documentales que posteriormente siguió realizando con gran ímpetu y con su característica estética. Tiene en su haber mas de 20 documentales que presentan una variedad de rituales, fiestas y practicas culturales andinas en la región del Cuzco, desde la mirada de denuncia a la explotación del peón indígena en El Cargador hasta las representaciones de las festividades del Toro Pucllay o la Mamita Candelaria .  A mediados de los noventa, realiza cuatro documentales, Corpus Cristi en el Cusco, Mamita Candelaria,  Rituales Guerreros y Toro Pucllay, junto con el antropólogo Juan Ossio que presentan por un lado un uso de yuxtaposiones y juego de luces, reflejo de su particular estética cinematográfica reminiscente de los filmes de Eisenstein, pero que también conjugan una forma de producción documental mas interactiva o ligeramente reflexiva al incorporar la presencia del mismo antropólogo y del cineasta.   Todo este gran legado fílmico es un patrimonio cultural que se sumerge en  la complejidad y las brechas abiertas dentro del entorno social peruano, una cinematografía que necesita ser investigada, mostrada y difundida. Como el mismo Figueroa  comentó en su momento: “ Un país que no tiene cine, no tiene rostro ante el mundo”.

Por:  Alonso  Quinteros

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En estos días se viene realizando en Madrid el Encuentro de Creadores 3XDOC, en donde nuestra compatriota  Heddy Honigmann es la invitada de honor. Heddy es, probablemente, la mejor realizadora peruana(no distingo entre ficción y documental) y responsable de una obra maestra como lo es Metal y Melancolía (1993). Este viernes 16 de marzo, como parte de dicho encuentro, mantendrá un diálogo con la realizadora española Mercedes Álvarez, que podremos disfrutarlo vía streaming. La cita es a las 6pm hora de España, doce del mediodía hora peruana. Para mayor información consultar en la web de 3XDOC.

Hace unos años, los compañeros de Blogs & Docs entrevistaron a nuestra compatriota a su paso por Barcelona, y aprovechando la retrospectiva que le brindaron en la Filmoteca de Catalunya, el crítico Miquel Martí Freixas dijo sobre Metal y Melancolía:

“[…] El tema es conciso y bien delimitado. Perú, años 90. La capital, Lima, espejo de los graves problemas económicos de toda la nación. En esta crisis permanente muchos limeños se dedican a hacer de taxistas con sus propios vehículos en su tiempo libre, pues los paupérrimos sueldos que cobran son insuficientes para vivir.

Su estética es también depurada. Prácticamente no sale de dentro del taxi en toda la película. Ésa es la realidad que deben vivir éstas personas, y por lo tanto es el plató que Honnigman elige, así de sencillo. Con la cámara de copiloto, y la realizadora y el sonidista en los asientos traseros. La dura realidad externa (gente pobre vendiendo lo inimaginable en cualquier semáforo) se ve desde la ventanilla del taxi. Algunas ocasiones se sale del auto, bien para fotografiar al chofer o para entrar un poco en sus vidas y conocer a esposas y familia, pero muy brevemente.

Esta sencillez esconde complejidad “una paleta visual y argumental muy reducida (…) pero no es una obra pobre en recursos, sino el resultado de una depuración de lo más esencial, de lo más íntimo que puede ofrecer ese grupo humano en su lucha diaria frente a una situación sumamente adversa”. (Pere Alberórevista Tercer-Ojo, 2003)

Metal y Melancolía es una película que gusta a todo el que la ve. Esto no sé si es una muy buena señal. Me recuerda a Etre et avoir de Nicolas Philibert, que fue un gran éxito comercial. Una película que gustó a críticos, a cinéfilos, a los no cinéfilos… Pero Etre et avoir era muy azucarada, llena de concesiones al espectador, con monadas constantes de los niños que aportaban carcajadas a la sala y a veces poco más. Por el contrario Honnigman hace un retrato de una ciudad mísera, con personas que viven un día a día depresivo. Una realidad dura, con personas que se encuentran en una situación profesional y económica no deseada, pero de las cuales les hace brillar su lado más tierno, desde el taxista que canta a un amor perdido hasta el que nos intenta convencer de que su destartalado taxi tiene multitud de ventajas (la escena inicial, antológica) creando una mezcla agridulce. Consigue diseccionar los problemas del ser humano con amabilidad y ética, deja de lado los temas que han llevado a esta situación (política, economía). Un ser humano frustrado, melancólico, llorón pero con aún con una sonrisa o un guiño de esperanza. La clave de su quehacer es su relación con las personas, las sensaciones que crea con sus interlocutores (siempre uno solo), un tête a têtedonde les da libertad para expresarse y con ética y una dulzura maternal nos traslada sus vivencias, sean tristes y/o alegres.

[…]”

Finalmente informar sobre la edición del pack de 6 dvds de los trabajos de Heddy Honigmann, que según nos dice la página de DOCMA, se acabó el tiraje en unas semanas y el pasado febrero ha salido una nueva edición.

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El objetivo de estas líneas es responderle a Ricardo Bedoya, quien me califica de irresponsable, negligente y que “me las doy de académico”, en su blog Páginas del Diario de Satán, porque en mi post del 30 de junio de 2010 dije que la falta de memoria documental en el Perú tiene dos causas: la falta de un archivo y el hecho de que la vieja crítica, cuya cabeza visible número uno es Ricardo Bedoya, no le prestó mayor atención sino hasta muy recientemente.

Como ya lo decía en el 2010, lo que me lleva a escribir este blog es precisamente la falta de espacio con que el documental cuenta, y lo poco valorado y mencionado que ha sido a lo largo de la historia del mismo. Yo en ningún momento digo que Bedoya no se refiera a las producciones documentales en sus libros, lo que digo es que al hacerlo menciona indistintamente filmes de diversos autores como Jorge Volkert o Augusto Tamayo sin indicar si son de ficción o documentales. Una información mínima que cualquier libro riguroso de historia debería referir. El índice de su libro Cien años de cine en el Perú también refleja la poca importancia que le da Bedoya al género, pues este no amerita ni siquiera un capítulo o un acápite dentro de un capítulo. Este ninguneo al documental, por lo demás, es característico de esos años (70`s, 80`s, 90`s) así que no me parece raro que Bedoya incurra en lo mismo. Antes existía el prejuicio de que la ficción era arte y el documental era solamente informativo, científico. Este era un prejuicio mundial, que en el Perú se acentuaba por el hecho de que en las muestras internacionales de cine que llegaban era poco común encontrarse con un documental, lo que incrementaba la sensación de poca importancia del género. Por supuesto mi intención no ha sido en ningún momento personalizar la acusación y achacarle a Bedoya todos los males de la vieja escuela de la crítica. Si lo he mencionado, como dije, es porque pertenece a esa generación y es el crítico  más conocido e influyente en el medio local. Además, es el único que, por el momento, ha escrito libros de historia del cine nacional.

Lamentablemente ese menosprecio del pasado por el documental se manifiesta todavía en la actualidad, pese al consenso que existe sobre la importancia del boom del género documental. Si no, veamos: en los últimos doce años se han realizado más de 500 documentales  peruanos (no hago distinción de duración) que han sido exhibidos en diversos espacios culturales en todo el país.

Dentro de esta producción podemos encontrar una gran y variada gama de estilos y propuestas -desde los clásicos documentales de denuncia social hasta producciones que rozan lo experimental- en las que la presencia del yo del realizador se manifiesta de muy diversas y creativas maneras. En algunas el uso del material de archivo pasa por la apropiación y manipulación del mismo. En otras se cuestiona la labor del documentalista y del propio género a través del falso documental o se critica la historia oficial impuesta por el estado en beneficio de la memoria familiar y la importancia de lo íntimo o se hace uso de la ironía y el sarcasmo  para tocar ciertos temas que sin humor son muy difíciles de abordar.

En Páginas del Diario de Satán se han comentado algunos documentales que compitieron en distintas ediciones del Festival de Lima, se ha reseñado algunos de los trabajos de Marianela Vega, Sofía Velásquez y Gabriela Yepes, y últimamente Bedoya ha escrito sobre  Lima Bruja de Rafael Polar. Desde el 2007 hay alrededor de 50 notas dedicadas al documental. Pero dentro de un universo de 1317 notas, estas 50 representan menos del 5% de los artículos. Porcentaje que me parece insuficiente si se tiene en cuenta el importante aporte que el género documental está haciendo al cine peruano en los últimos años. Desde los trabajos de la prestigiosa documentalista Heddy Honigmann, en donde Metal y melancolía (1993) es una pieza imprescindible de ver, los ensayos de Juan Alejandro Ramírez y la hermética obra de Mary Jiménez (cabe resaltar que en estos años se han hecho retrospectivas de todos ellos) hasta los documentales de jóvenes realizadores con propuestas arriesgadas y experimentales, como Leonardo Sagástegui (Un día – 2002), Javier Becerra (Camino Barbarie – 2004), Alejandro Cárdenas (Alias Alejandro – 2005), Raúl del Busto y Cinthia Inamine (La espera de Ryowa – 2006), Malena Martínez (Felipe, vuelve – 2009), Fernando Gutiérrez (Un héroe inmortal – 2009), Juan Daniel Fernández (Reminiscencias – 2010), Fernando Vílchez (La calma – 2010), Vicente Cueto (Raccaya-Umasi – 2011), entre tantos otros. Ninguno de ellos ha merecido una crítica en el blog de Ricardo Bedoya.

El poco interés por el documental que muestra Bedoya en Páginas del Diario de Satán refuerza mi percepción de que todavía hay mucho desconocimiento y falta de difusión del documental.  Creo que es importante que se comience a hablar mucho más sobre dicho género. Como muchos teóricos internacionales sostienen, la ficción hace años que dejó el espacio protagónico y se considera al documental el género más vivo de todos. Pienso que decir y compartir estas ideas permitirá que más espectadores consuman documental y se rompan los viejos prejuicios que hay alrededor de este. Creo que cuantos más blogs, artículos, revistas y producciones haya será mucho mejor para nuestro país, en donde se seguirá produciendo más del nuevo cine y en donde el documental tiene una gran importancia.

Mauricio Godoy

Pd . En relación a la influencia de Emilio Bustamante en el interés de Ricardo Bedoya por el documental, debo decir que es una apreciación personal basada en los artículos que Emilio escribió desde 1995 en los números 5 y 6 de La gran ilusión, donde reivindicaba la producción en video (dentro la cual estaba incluida prácticamente toda la producción documental del momento) cuando Bedoya y otros críticos la desdeñaba por no considerarla cine (para ellos el cine solo era el que se hacía en película de 35 o 16 mm.). Emilio se mantuvo en su posición defendiendo casi en solitario el video hasta su artículo sobre TQ 1992 en el número 13 de La gran ilusión del año 2003 (el último de esa desaparecida revista), donde dice que el cine peruano más interesante no es el que se produce en soporte fílmico sino en video. Recién después de este artículo Bedoya cambia su actitud respecto a la producción en video, dentro de la cual, como repito, estaban incluidos todos los documentales peruanos que, casi en su totalidad, siguen siendo realizados  en soporte electromagnético hasta hoy.

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